Denuncias Entre Vecinos por Ladridos del Perro

Los ladridos del perro pueden ser motivo de denuncia entre vecinos por las molestias que producen los ruidos. ¿Qué hacer entonces?

Denuncias Entre Vecinos por Ladridos del Perro

Denuncias por los ladridos del perro

Cuando decides adoptar un perro tienes que tener en cuenta distintos factores. Mientras que en una casa no estás tan condicionado por la convivencia con los vecinos, al vivir en un piso o en un apartamento, la convivencia se amplía por el vínculo de la comunidad del bloque del vecindario. ¿Sabías que una de las causas de denuncia más frecuente es la que procede por la queja de aquellos vecinos molestos porque el perro de otro vecino ladra constantemente?

A través del ladrido, el perro puede expresar su estado de ánimo. A veces ocurre, que un perro ladra con mucha frecuencia cuando su dueño se marcha a trabajar y está solo en casa como una expresión de la ansiedad que siente en ese momento. Los ladridos de la mascota, cuando se producen en un volumen alto, pueden alterar la calidad de vida de los vecinos ya que esos ruidos también alteran rutinas cotidianas como la concentración en la realización de las tareas. Es cierto que muchas construcciones ponen en evidencia la poca capacidad de aislamiento del ruido entre paredes.

Es decir, así como puede haber quejas de vecinos incómodos porque tienen un vecino que pone la televisión y la radio muy alta a deshoras, también puede sumarse la queja del estrés que produce escuchar los ladridos continuos del perro en la casa de un vecino.

Cada ayuntamiento gestiona una normativa competente para asegurar que se cumple con el límite auditivo, creando una convivencia de calidad en una comunidad de vecinos. A este respecto, para que la ordenanza considere que el ladrido de un perro es sancionable, este debe darse en unas características de intensidad y frecuencia que supera un límite de decibelios determinado. Generalmente, este límite es diferente de día o de noche.

Los ruidos en todas sus formas alteran la calidad de vida de quienes viven en un entorno determinado al crear unas condiciones de malestar, estrés e impotencia que rompe con el equilibrio armónico de un espacio de bienestar. La educación es una inversión muy importante para integrar a la mascota en la convivencia familiar del hogar, logrando que el perro tenga una gestión de sus propios ladridos. Conviene puntualizar que los ladridos que se producen de vez en cuando a lo largo del día no son denunciables.

En una comunidad de vecinos hay perfiles de todo tipo. Personas que aman los animales, y otras que experimentan menos interés por la idea de tener una mascota en casa. Intenta tener empatía con las distintas opciones y estilos de vida, fomenta el diálogo y el respeto con tus vecinos.

Y por supuesto, atiende la salud de tu mascota que es lo más importante. Por ejemplo, si tu perro ladra con mucha frecuencia tal vez esté experimentando algún tipo de malestar que requiere un diagnóstico. Por tanto, no dudes en visitar al veterinario que te dará las indicaciones pertinentes.


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