Uso militar de los perros

Uso militar de los perros

El espantoso espectáculo de las guerras que asolan el planeta está mostrando que el corazón de la raza canina se siente más inclinado a la piedad que el de algunos hombres, entregados por soberbia a la tarea de la destrucción del prójimo.

En tiempo de guerra hasta los perros dan lecciones de amor a los hombres.

La primera ocupación del perro en las guerras modernas fue la de sanitario, llegaron al ejército no para contribuir a los estragos, sino para procurar su alivio. Los perros sanitarios, adiestrados recorrían los campos de batalla, husmeando entre zarzales y escombros para no dejar atrás ningún herido grave necesitado de asistencia. Mientras los hombres se entregaban a matar a sus semejantes, los perros se consagraban a la misión de salvar vidas. Sin embargo la vinculación del perro con las guerras es antigua, casi desde los albores de su domesticación le hemos obligado a participar en nuestras matanzas.

TIEMPO ANTIGUO

Las primeras pruebas documentales sobre la utilización bélica de los perros están datadas en siglo VI a.C.. El rey de Lidia, Aliates, en Asia Menor, poseía un nutrido grupo de lebreles adiestrados para el combate. Ayudado por un batallón canino, Aliates expulsó a los Cimerios de Asia y frenó en la frontera de su reino el avance de los Medos. Su hijo, Creso, tuvo menos fortuna al enfrentarse al avasallador ejército de Ciro, fundador del imperio Persa. En la batalla de Timbrea, el año 546 a.C., se enfrentaron los lebreles de Creso a los dogos de Ciro, venciendo los segundos.

Al comienzo de sus campañas conquistadoras Roma no utilizaba perros, estos fueron introducidos por el general Cayo Mario en el siglo II a.C. para pelear contra los Cimbrios. Cayo Mario había comprobado durante la batalla de Varsela que no pudo reducir a los Cimbrios hasta que sus legiones no hubieron matado el último perro del enemigo. Estos perros habían ocasionado numerosas bajas entre los romanos, que se sentían además humillados por que eran conducidos por mujeres.

LA CONQUISTA DE AMÉRICA
En un libro muy curioso, “Milicia y descripción de las Indias”, el capitán Bernardo Vargas Machuca (1555-1622) relata la utilización de perros por los españoles: “Mucho teme el indio al caballo y al arcabuz, pero más teme al perro, que en oyendo el ladrido no para el indio”. En América sólo se conocían perros de pequeño tamaño, la gran alzada y fiereza de los perros hispanos amedrentaba a los indígenas. Cuando el emperador Moctezuma envía sus delegados a parlamentar con Hernán Cortés, los acompañaron escribas, que relataron así lo visto en el campamento español: “sus perros son enormes, de orejas ondulantes y aplastadas, de grandes lenguas colgantes, tienen ojos que derraman fuego, están echando chispas, son muy fuertes y robustos, no están quietos, manchados de color como tigres”.
Fuente: grupov.es


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