¿Por qué orina cuando llego a casa?

 

Una de las primeras preocupaciones del propietario de un cachorro es acostumbrar a su mascota a retener la orina hasta el momento del paseo cotidiano.

Es algo que no resulta difícil para el animal a partir de una determinada edad, en torno a los cinco meses, en que se inicia la maduración del perro. Por desgracia en unos pocos casos el perro nunca aprende a ser limpio, la culpa muchas veces es de los propietarios que no supieron educar adecuadamente a su mascota.

No nos engañemos, los perros son unos tipos simpáticos y divertidos, a los que amamos y cuidamos con esmero, pero en ocasiones su comportamiento es un poco rarito. En los consultorios de veterinaria la mayoría de los propietarios inquieren sobre temas que tienen que ver con el comportamiento de su mascota y no de la salud, lo que prueba que son mucho más frecuentes los trastornos de esta índole de lo que suponemos.

Los perros son capaces de adoptar comportamientos aberrantes francamente molestos, cachorros que ejecutan gestos sexuales contra la pierna de un amigo que nos visita, perros que vomitan reiteradamente después de comer por exceso de ingesta, perros que experimentan verdaderos ataques de terror a determinadas habitaciones, objetos o el asiento trasero del coche y perros que se ensucian en cualquier lado de la casa. ¿Es qué nuestros amigos están neuróticos? No, la mayor parte de estas conductas pueden evitarse si el perro es educado adecuadamente. Por el contrario, cuántos propietarios, sin quererlo, hacen de su cachorro un perro adulto intratable y empleando métodos de adiestramiento inadecuados instauran en el perro estados de ansiedad y un sentimiento de frustración.

LOBOS UN POCO INCÓMODOS

Nuestros perros han heredado los comportamientos sociales de los lobos, un fenómeno que en muchas ocasiones nos crea incomodidad y molestias. Aquellos relacionados con la orina han perdido, en su vida en el seno de la familia humana, su objeto social inicial, pasando a convertirse en comportamientos entre lo inútil y lo molesto.

Un ejemplo patente es el complejo patrón de comportamiento que desarrollan los machos de la especie en la evacuación de la orina. Todos sabemos que los perros machos utilizan la orina para señalar los límites de su territorio. La pata levantada y un buen chorro de orina contra un árbol, a la altura de la nariz de los otros perros, dará mucha información a los mismos, permitiéndoles identificar el sexo, edad, estado de salud y tipo de alimentación de aquel que orinó. Pero las hormonas contenidas en la orina también les permiten saber su estado de ánimo, si está enfadado o contento, si es agresivo o pendenciero, etc. Pero que nuestro perro diga: “¡Ojo, este es mi territorio, estoy en mi barrio!” meando por doquier no es precisamente grato.
Fuente: grupov.es


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