Conocer mejor a los perros

Conocer mejor a los perros

Los estudios antropológicos indican que la convivencia del hombre y el perro data de al menos 10.000 años, pudiendo estimarse hasta en unos 50.000 años.

En un principio esta relación se originó por intereses comunes entre ambas especies, al aproximarse los antecesores del perro a los núcleos humanos en busca de los desperdicios de estos y, por otro lado, valorando el hombre prehistórico las aptitudes guardianas de estos animales, así como su ayuda en la caza.
Hoy en día es tan habitual para nosotros su presencia a nuestro lado, que nos pasan desapercibidos muchos aspectos propios del perro.

En este artículo trataremos de resolver algunas preguntas que pueden plantearse al convivir con ellos, asumiendo que serán muchas más las que queden en el tintero que las contestadas, si bien estas últimas nos han parecido las más frecuentes.

¿Cómo ven los perros?

Es muy frecuente que nos pregunten cuánto ve un perro o si ve en colores. Hasta donde podemos suponer, pues seguramente dos personas no ven de igual forma, creemos que los perros sí ven en color y que su agudeza visual es buena, si bien diferente de la nuestra. En la retina, que es el centro sensible del ojo y recibe la luz, existen unas células receptoras llamadas “conos” y “bastones”. Según la proporción de unas u otras la visión será mejor diurna, con más agudeza y con colores, si predominan los conos y, mejor nocturna con predominio de grises, si abundan los bastones. En el caso del perro, con ojos más bien ricos en bastones, la visión parece que sería con colores apagados, en “tonos pastel”, y más adaptada a la visión crepuscular.

Otra peculiaridad de la visión del perro es que posee una mayor sensibilidad para detectar objetos en movimiento en oposición a la poca precisión en los detalles. Esto es un mecanismo de la evolución, pues cuando un animal caza precisa la mejor visión en el momento de la captura de la presa. Un perro ve a gran distancia algo en movimiento que no es capaz de detectar a menores distancias si permanece quieto. En cualquier caso, a diferencia del ser humano, la visión no es el más importante de los sentidos, prevaleciendo el olfato e incluso el oído.

¿Qué tal es el oído canino?

El sentido del oído canino es bastante similar al nuestro, si bien ellos tienen un límite muy superior a nosotros en los sonidos de alta frecuencia (agudos). Por ello son capaces de detectar sonidos que para nosotros son “ultrasónicos”; como ejemplo tenemos algunos modelos de silbatos para perros que nos resultan inaudibles. Esto explica por qué en ocasiones el perro se pone alerta sin que nosotros hayamos oído nada o también cómo un perro detecta la llegada de su amo a casa mucho antes de que las personas nos demos cuenta.

En un principio esta relación se originó por intereses comunes entre ambas especies, al aproximarse los antecesores del perro a los núcleos humanos en busca de los desperdicios de estos y, por otro lado, valorando el hombre prehistórico las aptitudes guardianas de estos animales, así como su ayuda en la caza. Hoy en día es tan habitual para nosotros su presencia a nuestro lado, que nos pasan desapercibidos muchos aspectos propios del perro. En este artículo trataremos de resolver algunas preguntas que pueden plantearse al convivir con ellos, asumiendo que serán muchas más las que queden en el tintero que las contestadas, si bien estas últimas nos han parecido las más frecuentes.

¿Cómo ven los perros?

Es muy frecuente que nos pregunten cuánto ve un perro o si ve en colores. Hasta donde podemos suponer, pues seguramente dos personas no ven de igual forma, creemos que los perros sí ven en color y que su agudeza visual es buena, si bien diferente de la nuestra. En la retina, que es el centro sensible del ojo y recibe la luz, existen unas células receptoras llamadas “conos” y “bastones”. Según la proporción de unas u otras la visión será mejor diurna, con más agudeza y con colores, si predominan los conos y, mejor nocturna con predominio de grises, si abundan los bastones. En el caso del perro, con ojos más bien ricos en bastones, la visión parece que sería con colores apagados, en “tonos pastel”, y más adaptada a la visión crepuscular.

Otra peculiaridad de la visión del perro es que posee una mayor sensibilidad para detectar objetos en movimiento en oposición a la poca precisión en los detalles. Esto es un mecanismo de la evolución, pues cuando un animal caza precisa la mejor visión en el momento de la captura de la presa. Un perro ve a gran distancia algo en movimiento que no es capaz de detectar a menores distancias si permanece quieto. En cualquier caso, a diferencia del ser humano, la visión no es el más importante de los sentidos, prevaleciendo el olfato e incluso el oído.

¿Qué tal es el oído canino?

El sentido del oído canino es bastante similar al nuestro, si bien ellos tienen un límite muy superior a nosotros en los sonidos de alta frecuencia (agudos). Por ello son capaces de detectar sonidos que para nosotros son “ultrasónicos”; como ejemplo tenemos algunos modelos de silbatos para perros que nos resultan inaudibles. Esto explica por qué en ocasiones el perro se pone alerta sin que nosotros hayamos oído nada o también cómo un perro detecta la llegada de su amo a casa mucho antes de que las personas nos demos cuenta.
Fuente: www.grupov.es


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