¿Es posible que los perros sufran alzheimer?

¿Es posible que los perros sufran alzheimer?

Una enfermedad conocida como disfunción cognitiva canina (DCC) causa el mismo tipo de desorientación, alteraciones psicológicas, confusión, pérdida de memoria y cambios de personalidad que los experimentados por personas que sufren alzhéimer. La DCC también es conocida como síndrome del perro viejo, envejecimiento mental, demencia canina o senilidad.

Los síntomas de este problema mental relacionado con el envejecimiento son normalmente bastante claros para el dueño del perro.

Comportamiento del perro:

. Deja de responder a su nombre o a otras llamadas que ya conoce.

. Mira fijamente hacia el espacio o hacia una pared.

. Puede repetir comportamientos, como llevar un juguete de habitación en habitación, deambular sin rumbo usando la misma ruta o patrón alrededor de las mesas o los asientos.

. Puede quedarse atrapado entre los muebles y necesitar ayuda para salir.

. Puede parecer confundido o perdido, incluso en ambientes familiares. También pude parecer perdido cuando sale para ir a hacer sus necesidades, olvidándose adónde debe ir.

. Puede cambiar su comportamiento social: deja de tratar se llamar la atención, no le importa si es acariciado, se aleja cuando recibe afecto.

. Puede experimentar cambios en los patrones de sueño, entre estos dormir más durante el día y deambular de noche en vez de dormir.

. Puede olvidarse de entrenamiento que le han dado, incluso hasta el punto de tener accidentes dentro de la casa, justo después de haber salido a hacer sus necesidades.

. Puede mostrarse agitado e incluso ladrar vigorosamente sin razón aparente.

Muy pocas veces un perro tiene todos estos síntomas, pero cualquier perro que muestre dos o más puede estar sufriendo la DCC.

Soluciones para una mente que se va desvaneciendo.

Algunas intervenciones tuyas pueden ayudar a aminorar el decaimiento mental de tu perro.

Entrenar utilizando patrones y repitiéndolos constantemente le da tranquilidad a un perro mayor. Una vez el perro haya establecido una rutina, se aferrará a ese patrón a lo largo de sus últimos años. Las instrucciones que le son familiares a tu perro lo animan a participar en las actividades diarias y le dan la seguridad y la tranquilidad que él necesita.

Los perros mayores todavía pueden aprender y aman la atención y la oportunidad de complacerte y ganarse premios. Aunque puede tomarles más tiempo y paciencia que a los perros jóvenes, investigaciones recientes señalan que los perros mayores desean aprender nuevas rutinas.

A los perros mayores les cuesta más trabajo desaprender patrones de comportamientos aprendidos, tales como saltar sobre las visitas o no ladrar ante sonidos desconocidos. Esas lecciones son mejor recibidas cuando la mente todavía es fácilmente impresionable.

Tal vez la parte más emocionante en la labor de ejercitar una mente que está envejeciendo es el descubrimiento de que nuestras experiencias diarias afectan a la estructura de nuestros cerebros y pueden ayudarnos a contrarrestar los efectos de la vejez. Investigaciones de la Universidad de Toronto estudiaron un grupo de beagles que estaban envejeciendo para ver cómo los cambios diarios de sus experiencias afectaban a sus mentes. Siguiente un programa de enriquecimiento cognitivo, los perros fueron retados con tareas de aprendizaje, como encontrar comida escondida durante cinco o seis días de la semana.

Esta estimulación duró un año, y después de esto se examinó la capacidad mental de cada perro y su potencial para aprender nuevas tareas. Los perros de este grupo mostraron un mejor desempeño al aprender y resolver problemas que el de sus compañeros de camada que no habían tenido estas experiencias adicionales.

Es sencillo arreglárselas con tu perro en casa. Desde los primeros días de convivencia con él debes estimularlo enseñándole cosas que pueda aprender, problemas que pueda solucionar y lecciones nuevas. Sin embargo, cuando tu perro envejezca, debes esforzarte para aumentar, en vez de disminuir, las actividades.

Estimúlalo mentalmente de todas las formas posibles.

. Juega con tu perro.

. Realiza caminatas cortas, especialmente en lugares nuevos para él.

. Háblale.

. Acarícialo e interactúa socialmente con él.

. Intenta enseñarle una cosa nueva cada semana.

Si está dispuesto a aguantar un poco de desorden controlado, crea problemas para que el perro los soluciones. Por ejemplo, pon golosinas en una toalla vieja, en un trapo o en un plástico arrugado y permite que el perro los destruya para recuperar la comida. Los rollos donde viene el papel higiénico son ideales para esta actividad. Pon golosinas dentro del rollo, dobla las esquinas y deja que el perro destruya el “juguete” para conseguir la comida.

También puede ser útil convertir las comidas de tu perro en búsqueda. Divide la comida del perro en porciones pequeñas, cada una en un contenedor de plástico y escóndelos alrededor de la casa para así mantener a tu perro activo buscando la comida durante un rato. Si el desastre potencial se puede tolerar, sencillamente esparce pedazos de comida en el suelo o en el patio y anima a tu perro a encontrarlos.
Fuente: http://elblogde4patas.blogspot.com/2009/08/los-perros-y-el-alzheimer.html


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