Higiene o aseo diario para el perro

Una de las cosas más importantes que debemos tener en cuenta, es la higiene o aseo diario para el perro.

La falta de higiene diaria supone, en un alto porcentaje de los casos, un riesgo para la salud de nuestro perro. Si desde su etapa de cachorro recibe los cuidados básicos, nos será más fácil detectar y evitar los contagios e infecciones en sus órganos externos.

Piel y manto

– Debe estar brillante y limpio, lo cual no quiere decir, ni mucho menos, que haya que bañarlo constantemente.

– El pelo del perro se mantiene sano gracias a la secreción del sebo, que lo hidrata y protege de infecciones del medio ambiente. Por ello su cuidado requiere baños poco frecuentes (una vez al mes o cada 20 días como máximo) y con productos muy específicos para el ph de su piel.

– Un buen cepillado, diario o semanal según la raza, mantendrá su pelo libre de impurezas y pelos muertos que no benefician su salud.

– A los cachorros no se les puede bañar hasta que no finalice su vacunación y nos lo indique el veterinario.

– Si por alguna causa (se ha embarrado o ha hurgado en la basura) hubiera que bañar a un cachorro, hay que tener en cuenta las siguientes consideraciones: primero, el baño se deberá preparar con un cuarto de agua a temperatura alta y el resto templada; segundo, habrá que tener mucha precaución para no mojar la cabeza (sobre todo con el fin de evitar que entre agua en los ojos y en los oídos); tercero, es importante secar firmemente con una toalla y rematar con un secador para evitar humedades innecesarias.

– En las razas que requieren cortes de pelo periódicos (como la caniche) conviene acudir a peluquerías especializadas.

Los ojos

El sentido de la vista nocturno en los perros está más desarrollado que en los hombres, pero distinguen mal los objetos estáticos a distancia. Los perros abren los ojos a partir de los 14 días después de nacer.

– Su higiene debe ser diaria. Han de estar brillantes y libres de legañas.

– Siempre hay restos transparentes de secreciones que los mantienen húmedos, pero eso es un fenómeno fisiológico y tan sólo debemos fijar nuestra atención si hay cambios en la consistencia o color. Si encontramos legañas verdosas o hemorragias habrá que acudir al veterinario.

– Cualquier modificación en la forma, tamaño o color del ojo también debe ser revisado por un profesional.

– El color de ambos ojos puede ser diferente desde el nacimiento en alguna raza (por ejemplo el Husky Siberiano) sin resultar ninguna patología.

– Su limpieza debe ser diaria con una solución oftálmica adecuada, sobre todo en perros de ojos saltones (como el Pekinés) o de ojos “tristes” (como el Cocker Spaniel). Ésta se realiza dejando caer unas gotas de suero fisiológico para lavado ocular desde el canto externo del ojo, que, a medida que se desliza hacia el ángulo interno, van lavando toda la superficie de la córnea. Se retira el resto con una gasa y no con algodón, ya que puede dejar hebras que resulten molestas.

– No usar colirios sin prescripción veterinaria y tampoco recurrir a los que hayan sido recetados para otros casos.

– Desechar cualquier colirio que lleve más de 15 días abierto.

– Los perros poseen un tercer párpado o membrana nictitante que se sitúa en el ángulo interno del ojo (no se suele ver, tan sólo si está pigmentada). Sirve de protección en casos de irritaciones o lesión en la capa superficial del ojo (o córnea).

La boca

Los restos de alimentos diarios se depositan en el diente y hacen que se forme una capa de sarro (que habrá que retirar) y, como consecuencia de ello, la infección de la encía (gingivitis) y la posterior enfermedad de toda la boca (parodontitis). Si la encía inflamada se retrae de la raíz del diente y éste tan sólo se sujeta con el sarro, ocurrirá que, cuando menos lo esperemos, nuestro perro se quedará sin piezas y entonces poco se podrá hacer. Para prevenirlo, conviene habituarse a limpiarle los dientes con un cepillo suave y pasta de dientes para perros, como mínimo, una vez a la semana.

Existen en el mercado cepillos especiales para perros, al igual que la pasta (que no necesita aclarar y enjuagarse la boca). Estos cepillos o “dediles” son cómodos y fáciles de usar, pero tan sólo la constancia demostrará su eficacia.

También pueden adquirirse en tiendas especializadas productos específicos que, en forma de spray y aplicado previamente a la masticación de alimento seco, evitan la formación de sarro.

Además:

– Conviene revisar que realicen con normalidad los cambios de dientes (de los primeros de cachorro, caducos, a los permanentes) y que el cierre de maxilar y mandíbula sea el correcto. Los animales con defectos como el prognatismo superior (sobresalen los dientes superiores sobre los inferiores) o prognatismo inferior (lo contrario) pueden alimentarse sin problemas, pero serán defectos graves en los animales que quieran concursar en exposiciones.

– Las revisiones bucales nos ahorrarán problemas posteriores.

– Existen correctores para los dientes que, a causa de una mala inclinación, provocan una mala oclusión o cierre de la boca. Si no son colocados en un momento determinado, después será muy difícil solucionar el problema.

– No debe permitirse que juegue con piedras que desgasten en exceso el diente y lo dañen. Es mejor acostumbrarle a las pelotas, cuerdas o palos.

– Cuando un diente quede dañado por un accidente o caída, hay que repararlo cuanto antes o se perderá.

El dolor que manifiestan los perros por problemas bucodentales puede llevarlos a un estado de letargia y decaimiento, dejan de comer y muchas veces es difícil descubrir la causa. Esto sucede sobre todo en animales adultos cuyos dientes se partieron por jugar con piedras o nunca se lavaron. No debe preocuparnos cuando no soportamos su mal aliento.

Las orejas

– Deben estar siempre limpias y sin restos de secreciones. Sus formas son muy variadas (largas, cortas, caídas, enroscadas, etc) y también su longitud. Las erguidas suelen tener menos problemas, ya que se oxigenan mejor y las controlamos con más facilidad.

En algunos países se siguen cortando las orejas a determinadas razas (Boxer, Schnauzer), pero en otros, como Gran Bretaña y Alemania, se ha prohibido esta práctica.

– Debemos aprender a revisar las orejas para descubrir cualquier cambio de olor, color o secreción respecto a su estado normal.

– No hay que usar bastones de algodón, ni alcohol o agua oxigenada, puesto que existen productos especiales para su limpieza preparados para no alterar la flora bacteriana del oído ni irritar la mucosa que lo recubre internamente.

– Tenemos que tener en cuenta que el conducto auditivo del perro no es recto como el nuestro, tiene una forma de L que impide que accedamos fácilmente al tímpano.

– La limpieza del pabellón de la oreja se puede hacer con toallitas húmedas (como las de los bebés, pero impregnadas con una solución especial para la limpieza de la oreja) o un papel suave humedecido con suero o aceite de oliva.

Las patas y uñas

– El hecho de no llevar calzado no asegura siempre la integridad de sus almohadillas y sus uñas. En sus primeras salidas al campo, o cuando esto no sea un práctica muy usual, conviene revisar sus dedos, almohadillas y uñas al regresar.

Las almohadillas tienden a resentirse y agrietarse en terrenos muy duros por lo que, si prevemos una salida al campo, conviene protegerlas con cremas especiales.

– El corte de uñas es necesario en muchas razas, sobre todo en las medianas y pequeñas, para garantizar un buen apoyo de la mano o pie. Si la uña sobrepasa el nivel de la almohadilla en una vista lateral hay que cortarla. Las primeras veces conviene que lo haga un profesional y nos explique cómo hacerlo en casa y con qué.

– En razas grandes no suele hacer falta cortarlas manualmente por el desgaste provocado por el juego o el ejercicio. Perros y gatos tienen cinco dedos en las patas delanteras (como las personas), pero sólo cuatro en las traseras. En muchos perros, sin embargo, como vestigio de un antiguo dedo, persisten a modo de pequeños dedos atrofiados, los llamados espolones, cuya uña no se desgasta por no tener roce con el suelo. Estas uñas, en su constante crecimiento, toman forma de caracol y vuelven hacia la carne de la pata y se clavan si no las cortamos de forma periódica.

Consejo práctico:

Si al intentar cortar las uñas al perro sobrepasamos el nivel del corte correcto y la uña sangra no hay que alarmarse. Se ha de colocar una gasa con agua oxigenada o un bastoncillo para frenar la hemorragia durante un minuto o dos. Del mismo modo, se puede proteger la uña con un pequeño vendaje durante un día si fuera necesario.

Las glándulas anales

Se trata de unas glándulas apocrinas situadas a ambos lados del ano. Su secreción, de fuerte y desagradable olor, se elimina junto con las heces normalmente o de forma aislada. En situaciones de miedo o estrés contenido es eliminado al exterior. Estas glándulas intervienen en el comportamiento sexual y hormonal de los perros, de ahí su costumbre de olerse por la zona perianal.

El problema surge cuando su eliminación no se realiza por obstrucción de los conductos en infecciones, por estreñimiento o diarreas. Entonces el animal, molesto, arrastra el ano por el suelo, se gira bruscamente y se lame el ano. Si no se le vacían, se produce un absceso, con el dolor y la infección que conlleva.
Fuente: http://mascotas.consumer.es/perros_higiene_introduccion_1.php


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