Cómo calmar a un perro fácilmente

En estas fiestas es importante recordar que los ruidos fuertes afectan mucho a nuestros amigos perrunos, fuegos artificiales, ruidos fuertes, hacen que nuestros animalitos sufran periodos de stress. Son muchos los motivos por los que tu perro puede sentirse asustado o con ansiedad, así que vamos a explicar cómo solucionar estas situaciones de forma sencilla.

A los perros prefieren vivir sin sobresaltos, son animales de rutinas a los que les gusta saber lo que sucede a su alrededor. Por eso algunos perros cuando escuchan fuegos artificiales o ruidos fuertes, cómo camiones, truenos, etc.…. se asustan mucho y entran en pánico.

Un perro asustado por estos ruidos se mostrará muy nervioso, ladrando, gimiendo o incluso escondiéndose  en algún lugar de la casa (principalmente lugares oscuros y protegidos, como la cama o en un armario de zapatos). Es una conducta normal y no tenemos que impedirle este accionar, ya que lo único que haremos será empeorar la situación.

Si nuestro perro se esconde en un lugar de la casa, es porque ahí se siente seguro. Simplemente debemos permaneces cerca de el y hablarle con normalidad, para que se relaje poco a poco. No debemos forzarle a salir de su escondite, nunca. Que sea el quien salga cuando quiera, cuando se relaje.

Si comienza a ladrar o gemir y estamos en casa, podemos distraerlo con algún juguete o practicar un poco de obediencia. Por ejemplo decirle que se siente o se tumbe y cuando lo haga, darle un premio. Lo que buscamos con esto es desviar su atención del ruido, haciendo que se centre en otra tarea.

Sabremos que está realmente asustado porque seguramente la cola estará metida entre las patas, el lenguaje de la cola de los perros es una forma clara de mostrar su estado de ánimo.

No hay que gritarle, ni enfadarnos. Debemos mantener la calma, porque perciben nuestro nerviosismo o enfado y eso hará aumentar su nivel de estrés. Mantener la calma, la paciencia y desviar su atención es lo único que debemos hacer.

Es una forma de distraer su atención para que no se centre en el ruido. Cuando pase un rato, podemos alcanzar un poco más hacia el ruido, de forma que sea algo más fuerte, volviendo a parar y comenzando de nuevo a jugar o educar. El objetivo es que mientras se centre en nuestro juego / clase de obediencia, se vaya haciendo al ruido poco a poco, se vaya acostumbrando.

 

No hay que obligarlos a ir hacia el origen del ruido si el no quiere, no debemos aumentar su miedo. Calmar a nuestro perro es algo que debemos hacer con paciencia y sin obligaciones. Algunos perros tardan una semana en aceptar los ruidos y calmarse y otros perros tardan un mes… simplemente debemos ser pacientes.

Un buen truco para acostumbrar a los perros a estos ruidos es pasear diariamente por calles con tráfico y personasm así socializan con su entorno y con los ruidos de este. Esto ayuda a que los perros no asocien los ruidos al peligro, mejorando su calidad de vida y su respuesta ante los fuegos artificiales.

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