La convivencia entre perros y gatos

Es, sin dudas, la pregunta del millón. ¿Perros y gatos pueden convivir en armonía? Aquí, ya desde el principio, te adelantamos la respuesta: ¡Sí! Adéntrate en la nota para saber cómo hacer para que tus mascotas puedan vivir felices rompiendo ese mito de que los perros y los gatos no se pueden llevar bien.

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Para empezar, ten en cuenta que tanto los perros como los gatos, son animales sociables y que por naturaleza pueden convivir con otros animales que no sean de su misma raza. Por supuesto, dependerá lógicamente del carácter de cada animal, y no vamos a negar que hay una tendencia a ser más amistosos los perros que los gatos. Pero tranquilo, que esa convivencia que tanto deseas que se dé, es posible.

Lo más importante en este punto es que la convivencia entre ellos se produzca desde cachorros o desde que son muy pequeños. Y esto no es en particular por la supuesta mala relación que pueda existir entre canes y felinos, sino por una realidad de que ambas especies son territoriales, y si le invades su hogar o territorio a un perro o gato adulto, éste se sentirá mal y atacará a su invasor, indistintamente que sea de su misma raza o no.

Lo ideal es que este vínculo comience entre las 3 y las 12 semanas de vida para el perro y las 2 a 9 semanas de edad para el gato. En estos períodos de edad es cuando tu mascota se acostumbra y comienza a reaccionar de manera adecuada frente a otras especies, naturalizando su compañía.

Pero tranquilo, esto no quita que la convivencia se torne imposible pasado este tiempo. Sabemos que la conducta de los seres vivos es altamente adaptable. Solo quizá cueste un poco más llevarla a cabo y requerirá de un proceso más lento, nada más.

El truco en este caso es que se respete su período de adaptación, pero debemos tener presente que no debemos obligarlos a ser amigos.

Para organizar mejor la convivencia, debemos estar más atentos a las necesidades de cada uno de nuestros animales. Respetándolas, principalmente sus tiempos. En lo que respecta al gato, por ejemplo, necesita controlar al máximo su entorno. Sentirse cómo y saber dónde esconderse o huir en caso de estrés. Facilítale ese espacio.

Por el contrario, el perro necesita tener rutinas y pautas bien marcadas para controlar el equilibrio. Los horarios de paseos y de comida son fundamentales para crearle un hábito saludable.

Pero claro, también debemos tener presente que pueden llegar a surgir distintos tipos de relaciones entre ellos, desde simplemente tolerar su mutua compañía a una amistad muy profunda en donde los veremos compartiendo actividades juntos y al gato acicalando al perro e incluso durmiendo juntos.

La realidad es que, no vamos a negártelo, hacer que perros y gatos vivan juntos puede presentarse como un verdadero desafío. Principalmente en los primeros días de convivencia, cuando éstos son presentados entre sí y deben aprender a saber que el territorio que les pertenece no solo será compartido por ti, sino por otro integrante más de la familia y que tampoco pertenece a su propia especie.

Pero te podemos asegurar que muchísimas veces esta compañía armoniosa se da naturalmente y cuando esto pasa, la felicidad que inundará tu hogar será enorme y podrás disfrutar de su compañía muchísimo.

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