Si bien es sabido que los perros domésticos tienen un antepasado común, probablemente el lobo, también existen algunas razas de las que aún hoy se conservan sobre las cuales parecen haber descendido el resto.
Concretamente parece ser un número de catorce el que los expertos se decantan por asegurar que descienden las más de ochocientas especies que existen hoy día, la mayoría de África y Asia.
Entre las razas orientales originales se encuentran el Pequinés, el Chow Chow, el Terrier, el Galgo afgano o Lebrel, el Shar Pei, el Lhasa Apso, el Akita, el Shitzu y el Shiba Inu, junto al Samoyedo ruso.
De los perros africanos podemos hablar del Basen-ji y el Saluki como los que dieron origen a otras razas.
Con estos son doce las especies enumeradas, a las que se añaden otras dos muy parecidas tanto en su apariencia como en su uso actual, que son el Husky siberiano y el Alaskan Malamute de los que aún hoy se siguen usando como perros de tiro y que tienen una apariencia muy similar a las de los lobos actuales.
A pesar de que estos son los orígenes en los que un número mayor de expertos coinciden, no hay un consenso completo y hay voces que indican que a estas se deberían añadir algunas otras especies muy antiguas, como el Chihuahua de México o el Mastín del Tíbet, del que se asegura puede ser descendiente directo de los lobos que pueblan las estepas asiáticas.
Independientemente de la raza que tengamos en casa, o de que no tengamos ninguna, resulta algo curioso el hecho de que hoy en día sea una de las subespecies que más variedades tiene, debido seguramente a la protección y el cuidado de el ser humano en busca de la raza perfecta, que olvida que la raza perfecta ya existe: el lobo original.
Sin duda elijo a los shiba inu. Tienen un carácter único y son perfectos para vivir en un piso.